La Fundación Canal, en el contexto de su posicionamiento en Arte y Entorno, presenta, del 4 de febrero al 3 de mayo de 2026, Arte urbano. De los orígenes a Banksy, una exposición que narra la evolución del arte urbano, desde su nacimiento en la década de 1960, hasta su consolidación como expresión artística de pleno derecho en la actualidad.
Ofrece un recorrido amplio e internacional por un fenómeno artístico que, nacido fuera de los circuitos institucionales, ha redefinido la relación entre creación artística, espacio público y sociedad. La exposición analiza los momentos clave de su evolución, atendiendo tanto a sus raíces clandestinas como a su progresiva institucionalización, sin perder de vista las tensiones que siguen definiendo al movimiento.
Comisariada por Patrizia Cattaneo Moresi, reúne un conjunto excepcional de más de 60 obras de los artistas más influyentes y consagrados de esta disciplina, desde Jean Michel Basquiat, Keith Haring, Crash, Seen, Blek le Rat, Miss.Tic, Invader, RAVO, OBEY, JR, Os Gêmeos, Vhils, hasta los españoles SUSO33, El Xupet Negre o PichiAvo, con especial atención al mítico Banksy. Un repertorio variado de épocas, técnicas, medios y materiales.
Presenta un recorrido articulado en cinco etapas cronológicas a las que se suma un apartado monográfico dedicado a Banksy, figura clave para comprender la dimensión mediática y simbólica del arte urbano en el siglo XXI. Como cierre, se plantea un debate sobre lo que hoy puede considerarse arte urbano, que busca activar una reflexión crítica sobre sus límites y dependencia del contexto social, histórico y simbólico en el que se inscribe.
Los orígenes del arte urbano: la ciudad como escenario y como mensaje
En el recorrido expositivo, podemos ver cómo el arte urbano surge a finales de los años sesenta en la periferia de Nueva York y sin pretensión artística. El grafiti nació como una herramienta de visibilidad y afirmación identitaria. Lo que comenzó como una firma (tag) se transformó rápidamente en un sistema complejo de códigos visuales, estilos y estrategias de ocupación del espacio público, que convirtieron la ciudad y sus infraestructuras en un territorio simbólico en disputa, como respuesta a problemáticas sociales como la marginalidad, la desigualdad o la exclusión.
De la calle al museo
A partir de los años ochenta, el arte urbano comenzó a dialogar con el sistema del arte contemporáneo. Galerías, museos y colecciones empezaron a interesarse por unas prácticas que, sin perder su carácter crítico y subversivo, demostraban una enorme potencia estética y conceptual.
Este proceso, no exento de tensiones, permitió ampliar los lenguajes, técnicas y soportes del movimiento e iniciar el camino para ser considerado como una forma de arte de pleno derecho.
En su llegada a Europa, con ciudades de fuerte carga histórica y cultural, el arte urbano incorporó nuevas técnicas y discursos: el uso del esténcil, la intervención monumental, la poesía visual o la cita artística. La pared dejó de ser únicamente un espacio de confrontación para convertirse en un lugar de diálogo con la arquitectura, la memoria y la identidad colectiva.
Un fenómeno global en la era digital
Desde el año 2000, la diversidad de lenguajes y enfoques ha dado lugar a un panorama extraordinariamente plural. La expansión global del arte urbano alcanzó su máxima proyección con la llegada de internet y las redes sociales, que transformaron radicalmente su circulación y recepción.
Las obras ya no existen solo en el lugar donde se realizan, sino que se reproducen, se comparten y se reinterpretan, alcanzando una visibilidad internacional inmediata y siendo percibidas por un público cada vez más amplio como “arte”.
En definitiva, la exposición Arte urbano. De los orígenes a Banksy invita a un recorrido por esta disciplina artística, que cuenta con un lenguaje crítico y en permanente transformación, nacido en la calle, atravesado por la tensión entre rebeldía e institucionalización, y plenamente vigente como forma de interpretar y cuestionar el mundo contemporáneo. Más que un proceso lineal, la exposición construye un mapa de conexiones, influencias y desplazamientos que dan testimonio de la riqueza, calidad plástica y diversidad del fenómeno, y muestra, además, la difusa frontera entre creatividad e ilegalidad dentro del arte urbano, una cuestión que sigue planteando interrogantes.







