«Cuando lo discreto se hace visible. Sobre la moderación en el dibujo y la Escultura» se puede visitar en la sala La Capilla en el Antiguo Hospital de Santa María la Rica de Alcalá de Henares de Madrid hasta el 22 de marzo.
Jorge Varas comisario de la exposición comenta que las obras que conforman la muestra pertenecen escultores presentes en el MUSEAL como Donaire, Evangelista, Agar Blasco, Juan Cruz, Sauras, Caruncho, Alcántara, Lamiel o Venancio Blanco; artistas que trabajaron paralelamente a los incluidos en la colección del MUSEAL, como José de Creeft, Antonio Oteiza, Francisco Sobrino, o el transcendental Jorge Oteiza; escultores que trabajaron o trabajan en Alcalá de Henares, como Alcántara, Gabriel Perezzán, Miguel Ángel Sánchez o Lamiel. Finalmente, se ha cerrado este elenco de firmas con el trabajo de Eduardo Barco de explícita vocación gráfica, y con dos escultoras, Mayte Alonso y Nerea Cordeiro, porque ambas ofrecen propuestas en las que dibujo y escultura interaccionan de forma efectiva. Aunque todos han trabajado en diversas escalas, en esta ocasión podremos ver cómo cada uno de ellos saca partido de las cualidades y posibilidades que ofrecen estos tamaños y formatos más contenidos.
«Siendo escultor, explica Jorge Varas, no te queda más remedio que dibujar; cuando te identificas con esta forma de estar en el mundo y de mirar la realidad —supongo que justificadamente—, no te queda más remedio que reconocer este hecho. Los escultores estamos obligatoriamente condicionados a dibujar. Nuestras ideas se dibujan sobre papel, sobre los muros y el suelo del taller, en la pantalla de un ordenador, sobre los materiales que conforman la obra e incluso en nuestra imaginación cuando estamos tumbados en la cama… con grafito, con acuarela, haciendo un collage, con tiza, con gouache, con óleo, con tintas, con un estilógrafo, recortando papeles como Matisse; con materiales que pueden ser tanto sólidos como fluidos, a veces de lo más insospechados, sobre las superficies que tenemos más a mano; con diversos programas de ordenador, con los recursos plásticos imaginarios que nos facilita el pensamiento…»
Para Merleau-Ponty, perceptualmente una cosa es grande cuando la mirada no puede envolverla y, sin embargo, es pequeña si la envuelve con solvencia. Como ejemplo ilustrativo, podemos pensar esculturas con el tamaño preciso para ser acogidas en nuestra mano u obras como Spiral Jetty en las que nuestra vista es un sentido insuficiente para percibirlas con solvencia. Estamos hablando de escalas. Las obras que se presentan se envuelven bien con la mirada: tienen unas dimensiones reales pequeñas o moderadas, pero, sin embargo, la vocación de algunas nos permite intuir un tamaño más vigoroso.
Los trabajos presentados en esta exposición están realizados con el propósito de elegir el momento, la medida y el modo adecuados para llevar a cabo las operaciones o procesos escultóricos pertinentes. La frase “Lo bueno, si breve, dos veces bueno, y aun lo malo, si poco no tan malo” (Gracián, Baltasar (1647). Oráculo Manual y Arte de Prudencia, en Gracián, Baltasar (2001). Obras Completas. Madrid. Espasa Calpe. Pág. 238.) nos incita a no dejarnos llevar por las grandilocuencias, porque en el campo de la estética y del arte, está demostrado que la moderación es también un signo de sabiduría, elegancia y buen gusto. “Menos es más” que nos diría Mies Van der Rohe.
Las esculturas expuestas —como las de Carlos Evangelista, Eduardo Barco, Juan Cruz, García Donaire, Francisco Sobrino, Agar Blasco, Nerea Cordeiro, Gabriel Perezzán…, al mostrar su esencia constructiva sin aditivos, van más allá de la aspiración a una correspondencia exacta entre juicio y realidad, propia de la ciencia moderna. Más bien, buscan participar en una experiencia de comprensión que nos implique en una reflexión sobre lo visto y lo oculto como acontecimiento de «verdad». Al emplazarnos ante esta provocación deliberada, se accede a un conocimiento que no es meramente intelectual ni acumulativo, sino existencial y vivencial. Estas obras no pretenden abrumarnos con un exceso de información; su propósito es, más bien, que participemos activamente en un proceso en el que la obra —la escultura, el dibujo, el texto o la tradición— nos involucre, nos cuestione y modifique nuestro horizonte de comprensión.
Estas piezas, añade Varas, nos obligan a detenernos, a observar con atención sus detalles y a experimentar esa tensión propia de las obras de arte, que fluctúa entre lo que se muestra y lo que permanece oculto. En ese encuentro, en ese acontecer de nuestra manera de ver el mundo, de interpretar la realidad o de sentir cómo esta se amplía y se transforma, podemos experimentar
una verdad que no estaba en nosotros antes de acercarnos a la obra. “Alzándose en sí misma, la obra de arte abre un mundo y lo mantiene en una reinante permanencia” (Heidegger, Martin. (1935-1960). El origen de la obra de arte, en Heidegger, Martin. (1995). Caminos de Bosque. Madrid. Alianza. Pág. 36.). Aquí se ensaya la apertura de un mundo como «verdad», en la medida en que esta se establece como una posibilidad de discusión del ser de la escultura, considerando su propia existencia lo suficientemente digna como para poder ser cuestionada. Esto significa cuidar la verdad de la obra.

Comisario: Jorge Varas. Obras de: Jorge Oteiza, Gabriel Perezzán, Mayte Alonso, José Lamiel, Javier Sauras, Agar Blasco, Venancio Blanco, Miguel Ángel Sánchez, Eduardo Barco, Carlos Evangelista, Antonio Oteiza, Luis Caruncho, Nerea Cordeiro, García Donaire, José de Creeft, Andrés Alcántara, Francisco Sobrino y Juan Cruz.
Datos de interés
Cuando lo discreto se hace visible. Sobre la moderación en el dibujo y la Escultura.
Sala La Capilla en el Antiguo Hospital de Santa María la Rica (Calle Santa María la Rica, 3 / Alcalá de Henares, Madrid)
Fechas: 19 DE Febrero al 22 de marzo 2026
Horario: De martes a sábados de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas, los domingos de 11:00 a 14:00 y los lunes permanecerá cerrado.
Entrada libre







