El éxito de la película ‘Sorda’ ha vuelto a situar en el centro del debate público la realidad de las personas sordas y su derecho a participar plenamente en la vida cultural de nuestro país. En este contexto, la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) ha insistido sobre la necesidad de garantizar la accesibilidad en salas de cine y teatros, especialmente en lo que respecta a las producciones españolas.
Los discursos de agradecimiento en los Premios Goya, en los que tanto Miriam Garlo como Álvaro Cervantes pusieron el foco en la necesidad de garantizar la accesibilidad cinematográfica, constituyen un gesto significativo que la CNSE valora muy positivamente. Sin embargo, la entidad recuerda que la visibilidad simbólica debe ir acompañada de medidas estructurales que garanticen el acceso real y efectivo a la cultura. “El éxito de Sorda demuestra que la diversidad no solo es compatible con la excelencia artística, sino que la enriquece. Ahora necesitamos que ese reconocimiento se traduzca en un compromiso firme con la accesibilidad en todas las salas y para todas las producciones, especialmente las nacionales”, ha manifestado Roberto Suárez, presidente de la CNSE.
Un derecho reconocido, pero no garantizado. En España, el acceso a la cultura de las personas sordas está respaldado por un sólido marco normativo: la Constitución Española (arts. 9.2, 14 y 44.1), la Ley 27/2007 que reconoce las lenguas de signos españolas, la Ley General de derechos de las personas con discapacidad (RD 1/2013), la Ley 55/2007 del Cine, la Ley 15/2022 integral para la igualdad de trato y la no discriminación, así como la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
La propia Ley del Cine establece la incorporación de medidas de accesibilidad como el subtitulado y la lengua de signos, e incluso contempla ayudas para garantizarla. Si bien, en la práctica, la oferta accesible sigue siendo limitada, irregular y, en muchos casos, inexistente en lo que respecta al cine español. ”Las salas de cine siguen representando uno de los espacios culturales con mayores desafíos para nuestro colectivo y, cuando existen sesiones subtituladas, suelen concentrarse en películas extranjeras en versión original y en horarios restringidos”.
La cultura sorda, patrimonio cultural de España. La CNSE recuerda que las expresiones culturales vinculadas a la cultura sorda y a la lengua de signos están consideradas, desde 2024, como manifestaciones representativas del patrimonio cultural inmaterial de nuestro país. Un reconocimiento que implica un compromiso del Estado con su protección, promoción y difusión que debe traducirse también en políticas culturales activas que impulsen la creación audiovisual y escénica en lengua de signos y garanticen su presencia en circuitos comerciales. “No se trata únicamente de preservar esta riqueza cultural, sino de asegurar que pueda compartirse con toda la sociedad. La cultura sorda y sus formas de creación artística forman parte del patrimonio común y deben tener visibilidad en los espacios públicos”, ha señalado Roberto Suárez. “El objetivo es que las personas sordas podamos mostrar abiertamente nuestro talento más allá del ámbito asociativo, contribuyendo así a enriquecer el panorama cultural español desde la diversidad lingüística y creativa”.
Del aplauso a la acción. Para concluir, el presidente de la CNSE ha enfatizado que el impacto social y cultural de Sorda representa una oportunidad histórica para avanzar hacia un modelo cultural verdaderamente inclusivo. En este sentido, ha instado a las administraciones públicas y a la industria cultural a asegurar una programación cultural accesible estable y no residual en todo el territorio, y a promover la creación cultural liderada por profesionales sordas y sordos. “El éxito de Sorda nos demuestra que cuando se abren las puertas, el talento responde. Ahora es el momento de que la industria cultural y las instituciones estén a la altura”.







