La Galería de las Colecciones Reales exhibe desde hoy su nueva obra invitada: La Piedad, de Gaspar Becerra, un préstamo excepcional procedente del Museo de Bellas Artes de Valencia.
Pintada en 1560, a su regreso de Italia, esta obra maestra refleja la asimilación del manierismo y la influencia directa de Miguel Ángel en el lenguaje pictórico de Becerra, y permite comprobar la maestría de este artista, al que Felipe II nombró pintor de Corte en 1562.
En la presentación de la pieza, que podrá visitarse hasta el 12 de julio de 2026 en el ámbito dedicado a los Austrias, han participado el director del Museo de Bellas Artes de Valencia, Pablo González Tornel, y el director de la Galería de las Colecciones Reales, Víctor Cageao. Cageao ha señalado que el préstamo “enriquece y amplía las posibilidades de diálogo con nuestras colecciones y refuerza una colaboración sostenida entre instituciones culturales comprometidas con la investigación y la difusión del patrimonio”.
Por su parte, González Tornel ha destacado la relevancia de la obra, “clave de la segunda generación de las águilas del Renacimiento que acercaron el arte italiano a España”. Ha expresado además que es un honor que La Piedad pueda exhibirse temporalmente en la Galería, donde —según sus palabras— “Becerra conversa con Tiziano o Michel Coxcie, ofreciendo una viva imagen de la España de mediados del siglo XVI”.
La Piedad de Gaspar Becerra
La Piedad es una pieza fundamental para comprender la evolución del lenguaje artístico de Becerra, que desarrolló su carrera entre la escultura y la pintura. En este óleo sobre tabla, realizado ya en España, combina la influencia de Vasari y del manierismo italiano con una intensa sensibilidad devocional, dando lugar a una composición sobria, equilibrada y de gran fuerza expresiva.
El tratamiento de la luz, el modelado anatómico y la monumentalidad de las figuras revelan el dominio técnico del artista y su capacidad para dotar a la escena de una dimensión espiritual que trasciende lo narrativo. Formado en Italia junto a maestros como Vasari y Daniele da Volterra, Becerra introdujo en España un lenguaje renovador que marcaría profundamente la estética cortesana tras su regreso en 1557 y su posterior nombramiento como pintor de Felipe II en 1562.
La Obra Invitada
El programa “La obra invitada” permite a la Galería de las Colecciones Reales enriquecer su relato mediante la incorporación temporal de obras maestras procedentes de otras instituciones nacionales e internacionales. Cada obra invitada se selecciona por su capacidad para complementar, profundizar o enfatizar en los discursos presentes en la exposición permanente de la Galería y generar nuevos vínculos entre autores, estilos y contextos.
A lo largo de los últimos meses, este programa ha permitido mostrar obras como el Retrato de Felipe II de Antonio Moro, procedente del Museo de Bellas Artes de Bilbao; los Retratos de las hijas de Felipe V de Louis-Michel van Loo, del Museo de Bellas Artes de Asturias; los enconchados de la conquista de México, préstamo del Museo de América; El Amor presentando a Luis XV el retrato de la infanta Mariana Victoria del Museo Nacional de los Palacios de Versalles y Trianon; y Carlos III, cazador, junto con los cartones para tapices La vendimia o El Otoño y El cacharrero, de Goya, procedentes del Museo del Prado.







