La intervención, a cargo del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), cuenta con un plazo de ejecución de siete meses. Los trabajos se centran en la documentación, análisis y excavación de la primera villa romana que fue musealizada en España.
El Ministerio de Cultura, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), iniciará próximamente los trabajos de documentación, análisis y excavación arqueológica de la villa romana de Navatejera (Villaquilambre, León), yacimiento de titularidad estatal.
La actuación, dotada con una inversión de más de 55.000 euros, permitirá realizar un diagnóstico integral y actualizado del yacimiento, conocer mejor su extensión y configuración y determinar el estado de conservación de sus estructuras y mosaicos.
Los trabajos incluirán la limpieza de la parcela, prospecciones geofísicas para documentar la totalidad de la planta constructiva de la villa, excavaciones arqueológicas en sectores menos estudiados, análisis de morteros y un estudio específico del estado de conservación de los restos arqueológicos, en especial, de sus suelos y mosaicos originales.
Las tareas que ahora se emprenden son una primera fase de investigación necesaria para determinar las actuaciones que se deberán acometer en el yacimiento en los próximos años.
A partir de los datos extraídos se podrá realizar un plan director que establezca y priorice las medidas necesarias de conservación y puesta en valor con el objetivo de una futura musealización.
La villa romana de Navatejera
La villa, de época romana bajoimperial, estuvo ocupada desde mediados del siglo II hasta al menos el siglo V. Fue objeto de diversas campañas de excavación, la mayoría desarrolladas durante las dos últimas décadas del siglo XIX y el primer tercio del XX. Fue entonces cuando se construyó un edificio para preservar los mosaicos de la zona residencial de la villa, siendo el primer ejemplo de villa romana musealizada en España.
El proyecto para su cubrición fue firmado por el arquitecto Isidoro Sánchez Puelles y supervisado por el arquitecto Demetrio de los Ríos. Se trata de una construcción de muros de fábrica de ladrillo y cubierta de teja sobre armazón visto de madera, cuya planta quebrada se adapta a las necesidades formales de los mosaicos que protege.






