Programación 2026-2027 del Museo Reina Sofía
Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía, ha presentado las líneas básicas por la que se moverá la programación 2026-2027. Esta nueva temporada estará atravesada por la importancia del cuerpo en el campo artístico, la participación activa de los visitantes y por diferentes ejercicios de ampliación del canon de la historia del arte, ya sea por la inclusión de mujeres pasadas por alto hasta el momento o por rescatar tradiciones y geografías habitualmente desatendidas en nuestro territorio.
Desde septiembre de este año y hasta julio 2027, se activarán diferentes proyectos y actividades dentro y fuera de las sedes del Reina Sofía. En cuanto a las nueve exposiciones temporales programadas para estos meses, ocho están dedicadas a mujeres artistas. Las exposiciones desarrollan contrarrelatos de la modernidad en una suma de monográficas que en su mayoría han sido realizadas como ambiciosas coproducciones internacionales, con instituciones europeas y latinoamericanas.
En el área de Colecciones, habrá una segunda edición de La historia no se repite, pero rima y de Pieza Única además de la celebración del centenario de la Generación del 27, con la reordenación de varias salas de la planta segunda que darán protagonismo a artistas mujeres todavía desconocidas. Fondos de vanguardia del Archivo Lafuente formarán parte de una exposición en la sala de Protocolo de Sabatini y 150 obras de las Colecciones del Reina viajarán al Museo de Arte Moderno de Varsovia dentro de la exposición Perlas y cicatrices.

La canaria Eli Cortiñas inaugurará la temporada continuando las investigaciones con el cine de exposición del Espacio 1, con un trabajo dedicado a revelar la forma en que se construye el relato de lo exótico africano desde Occidente. Dos artistas fundamentales de la escena de América Latina se sumarán este otoño a Fernando Sánchez Castillo, que ya se puede visitar en el Palacio de Velázquez. Por un lado, el colombiano Miguel Ángel Rojas, con una trayectoria pionera en la investigación estética de la violencia del narcotráfico, pero también de la extracción colonial y la destrucción de ecosistemas en su país. Por otro, la Premio Velázquez y pionera de la acción y de convertir al público en actor, Marta Minujín. La exposición de la argentina permitirá vivir La Menesunda, una sucesión de ambientes participativos reconstruida para la ocasión que en 1965 supuso el arranque de un arte nuevo en Buenos Aires, pero también ofrecerá la primera retrospectiva de su arte de acción. Otra argentina, Fernanda Laguna desplegará su trabajo justo antes de ARCO, un verdadero archivo atravesado por la poesía y la belleza que permitirá reconstruir las comunidades diversas y las escenas de resiliencia de las últimas décadas en su país.
Si la obra de Felix Gonzalez-Torres indica el paso a otra cosa después del arte minimal, Anne Truitt es su arqueología, el momento antes. Su retrospectiva se adentrará en los orígenes del minimalismo, en las formas en las que el arte ha conquistado el espacio para adoptar una teatralidad esencial para comprender el arte del siglo XXI.

El año pasado la libanesa Huguette Caland permitió entender la complejidad de la producción artística de Oriente Medio, y este año será el turno de la iraní Monir Shahroudy Farmanfarmaian, con un trabajo excepcional realizado con fragmentos de espejos ensamblados y marcado por el exilio y la violencia. La producción de imágenes de la realidad social y política de su época es el centro de la pintura de Marlene Dumas, una de las artistas fundamentales en el arte contemporáneo reciente en la que será su primera retrospectiva en nuestro país.
En el Palacio de Velázquez, la artista filipina Pacita Abad nos permitirá continuar con la reivindicación del arte textil -después de la retrospectiva de Aurèlia Muñoz– como una tradición central del arte contemporáneo. Precisamente su implicación social y su reivindicación de un movimiento solidario internacional tienen su reflejo en la obra anterior de la artista noruega Hannah Ryggen, clave de la modernidad escandinava. Su tapiz Etiopía fue expuesto en el pabellón noruego en la exposición del 37 en París: su presencia dará pie, junto a otras de sus obras, a un diálogo con el Guernica en la segunda entrega del ciclo La historia no se repite, pero rima.

Esta suma de muestras individuales compone un mapa de aquello desconocido u olvidado que merece ser recuperado como central, en una reivindicación de la complejidad del pasado como modo de comprender mejor el confuso presente. Las muestras colectivas, por su parte, se suceden como lecturas de las colecciones del Museo en diferentes ámbitos geográficos. Perlas y cicatrices llevará más de 150 obras de las colecciones del Reina al Museo de Arte Moderno de Varsovia, en una lectura conjunta de las colecciones de ambos museos para interpretar un siglo XX convulso. La inevitable celebración del centenario de la Generación del 27 supondrá la reordenación de varias salas de la planta segunda con muchas sorpresas inéditas que permitirán incorporar a muchas artistas mujeres todavía desconocidas para el gran público a su nómina de protagonistas, pero también nos llevará a una gran exposición en Granada por iniciativa del Centro García Lorca y que se extenderá a muchos otros espacios de la ciudad con el proyecto F. G. L. Flamenco García Lorca, de la mano del comisario Pedro G. Romero. Con más de 300 obras del Reina, este proyecto afirma la apertura a que los proyectos del Museo ocurran también fuera de sus sedes en Madrid.
Si el año pasado, en la reordenación de usos y espacios se dio lugar a Pieza única -la conversión de una sala de tránsito en un espacio para presentar una sola pieza de las colecciones, un foco concreto o una atención a una urgencia, que este año visitarán Manolo Millares y Cecilia Bengolea-, ahora es el turno de la sala de Protocolo de Sabatini. Su arquitectura singular -con su mobiliario de madera y sus escaleras de caracol, que delatan el antiguo uso como cuarto de la ropa blanca del antiguo hospital- será intervenida por Estudio Herreros para convertirla en espacio de exposición de archivos. Como no podría ser de otro modo antes de la apertura de la nueva sede del Museo Reina Sofía en Santander, serán fondos de vanguardia del Archivo Lafuente los que inauguren el nuevo uso de las salas.
Toda esta actividad con las colecciones del Reina es un anticipo de la presentación el próximo otoño de la nueva planta tercera que recorrerá desde los 50 hasta los 70, el paso clave entre el fin de la modernidad y el inicio del arte contemporáneo.
Como novedad destacar la incorporación de las artes vivas de forma sostenida en los programas públicos. A la performance de María Gimeno Queridas viejas y a la retrospectiva de las piezas distinguidas de La Ribot -en una obra de ocho horas de duración continuada en el Palacio de Velázquez-, se sumará un programa de música que dialoga con Colección. Arte contemporáneo: 1975-presente y que abrirá la figura del punk español Ana Curra y continuará con Plena Pausa, el proyecto en solitario de J de Los Planetas que es una banda sonora de los cortos inéditos de Iván Zulueta.
Esta temporada se consolida la programación de Cine y Nuevos Medios en la nueva sala en el Edificio Sabatini, profundizando en los cruces entre el cine, el arte contemporáneo, la performance, la literatura y la cultura digital. La programación incluye retrospectivas y focos dedicados a figuras esenciales como Pere Portabella, Radu Jude y Ulrike Ottinger, esta última en coproducción con DocumentaMadrid. Destaca también El presente en escena. Cine argentino del siglo XXI, un amplio ciclo coproducido con Filmoteca Española.
Esta temporada presenta importantes novedades en prácticamente todas las áreas del Museo. Destacan los nuevos proyectos educativos, la renovada interacción con los usuarios en la Biblioteca y el impulso de la comunicación digital. Asimismo, el programa de Estudios se enfocará en difundir la investigación y en fortalecer el vínculo con las comunidades locales. Además, mediante cátedras y una residencia anual, se buscará potenciar el pensamiento crítico fuera de la academia.

Mejoras arquitectónicas
Durante el primer semestre del año 2026 concluyeron las obras asociadas al «Componente 14: Plan de modernización y competitividad del sector turístico» del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ejecutadas mediante un encargo con un importe total de 5.419.254,65 euros. Estas obras consistieron en la restauración de las fachadas de los edificios de Sabatini y Nouvel. Al mismo tiempo se intervino en el Palacio de Velázquez para la mejora de la accesibilidad y de las cubiertas, con un presupuesto de 1.761.947,12 euros.
A lo anteriormente señalado, con cargo al presupuesto propio de la institución, a lo largo del año 2026 se están llevando a cabo obras de mejora y acondicionamiento en las futuras salas dedicadas a las Colecciones en la planta tercera de Sabatini y otros espacios internos del Museo por un importe de más de 500.000,00 euros.
Durante el año 2027, también con cargo al presupuesto propio del Museo, se ejecutarán obras en diferentes salas expositivas del Edificio Sabatini para la mejora de los acabados y de las instalaciones del edificio y se pondrán en marcha distintos proyectos de mejora de espacios de uso público (salas expositivas, jardín, aseos, accesos…) e interno por un importe aproximado de 1.000.000,00 euros.
Con un importe total de 7.458.274,21 euros, de los cuales 1,25 millones de euros fueron aportados por el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) y el resto íntegramente imputables al presupuesto del Museo, continúan las obras de emergencia de esta sede, que previsiblemente finalizarán a lo largo del año 2027. Las actuaciones previstas contemplan trabajos de restauración de la estructura y la envolvente acristalada del Palacio de Cristal. El fin de los trabajos se prevé en 2028.







