Manuel Segade y Jorge Penadés en el espacio Alhacena del Museo Reina Sofía. Detalle. Fotografía: Germán Saiz

Toda casa tiene una cocina. Un lugar donde se conversa, se aprende, se trabaja, se descansa y sucede la vida cotidiana. Con Alhacena, el Museo Reina Sofía incorpora ese espíritu al recorrido de la Colección. Arte contemporáneo: 1975-presente. Diseñada por Jorge Penadés (Málaga, 1985), la nueva sala de acogida introduce por primera vez una dimensión doméstica dentro del museo y ofrece un lugar para hacer una pausa, compartir una conversación o simplemente estar. Porque visitar un museo también consiste en habitarlo.

Ubicada en la Planta 4 del Edificio Sabatini, Alhacena ha sido concebida por Jorge Penadés, tras resultar ganador de la convocatoria impulsada por el Museo Reina Sofía y MANERA Magazine para crear un nuevo espacio que acompañe la experiencia de visita y ofrezca una pausa dentro del recorrido expositivo. Allí convivirán el aprendizaje, el encuentro, la lectura, las actividades educativas y el descanso.

La propuesta fue seleccionada por ser la que mejor respondía a los criterios funcionales, museográficos y de sostenibilidad establecidos para el espacio. El jurado destacó especialmente su capacidad para incorporar una idea de domesticidad dentro del museo, su sistema modular y reparable, la reutilización de materiales y su sensibilidad hacia la arquitectura histórica del Edificio Sabatini.

La cocina como espacio de convivencia

La propuesta toma como referencia la cocina mediterránea como espacio de convivencia, intercambio y vida cotidiana. A partir de esta idea, Jorge Penadés desarrolla una infraestructura formada por armarios, estantes y asientos capaz de adaptarse a públicos, edades y usos diversos. Como sucede en una cocina, el espacio funciona simultáneamente como lugar de producción, aprendizaje, conversación y encuentro.

El proyecto establece además un diálogo directo con la historia del propio Edificio Sabatini. Penadés recupera la madera como material protagonista, estableciendo una conexión con la antigua lavandería del edificio, uno de los pocos espacios que conserva mobiliario original de madera del antiguo Hospital de San Carlos, hoy convertida en Sala de Protocolo. El resultado es una intervención contemporánea que introduce calidez y cercanía sin competir con la arquitectura existente.

La madera como memoria y recurso

La sostenibilidad es uno de los ejes centrales de Alhacena. La intervención incorpora un gran armario de 29 metros de largo construido con tableros de madera de Garnica procedentes de excedentes de producción y materiales que han encontrado una nueva aplicación fuera de los circuitos industriales para los que fueron concebidos inicialmente. El proyecto demuestra cómo estos recursos pueden encontrar una nueva vida dentro de una institución cultural de referencia internacional, convirtiéndose en un ejemplo de economía circular aplicada al diseño contemporáneo.

Construida por Carsan Ebanistería, la pieza incorpora una intervención específica desarrollada por Jorge Penadés que parte de la propia naturaleza del material. Tras digitalizar la textura original de la madera de chopo que compone el núcleo de los tableros, esta fue reinterpretada mediante mecanizado por ordenador sobre las superficies visibles. El resultado es un paisaje abstracto de vetas, vacíos y relieves que recorre toda la pieza y transforma un material habitualmente oculto en el principal lenguaje visual del proyecto.

Diseño español contemporáneo en la colección

Alhacena, en la Planta 4 del Edificio Sabatini del Museo Reina Sofía. Fotografía: Germán Saiz

Alhacena incorpora también al recorrido del museo una selección de materiales, objetos y piezas producidas por algunas de las empresas más representativas del diseño español contemporáneo.

Los 220 tableros de contrachapado aportados por Garnica han sido transformados por Carsan Ebanistería en una gran alhacena de 29 metros de longitud que articula todo el espacio, incorporando herrajes suministrados por Häfele.

Los elementos textiles han sido desarrollados y confeccionados específicamente para el proyecto por Grupo Lamadrid, creando cortinas que permiten modular visualmente la sala y generar condiciones de oscuridad para actividades audiovisuales.

El mobiliario de descanso se completa con una edición especial de sofás y sillones Vibe producida por Sancal e intervenida por Jorge Penadés, mientras que Nanimarquina aporta las alfombras Chillida Dibujo Tinta 1957, diseñadas a partir de obras del artista vasco Eduardo Chillida. La iluminación se resuelve mediante una selección de lámparas Bicoca, Copérnica y Babila de Marset, concebidas para generar atmósferas cálidas y acogedoras.

Una sala de acogida colaborativa

Más allá de sus prestaciones funcionales, estas piezas ayudan a construir una atmósfera pensada para el descanso, la lectura, la conversación y el encuentro. Alhacena demuestra así cómo el diseño puede desempeñar un papel activo dentro de una institución cultural, ampliando las formas de relación entre los visitantes y el museo.

Con esta intervención, el Reina Sofía profundiza en su reflexión sobre cómo habitamos los espacios culturales y refuerza su voluntad de convertirse no solo en un lugar donde contemplar arte, sino también en un lugar donde estar, encontrarse y sentirse acogido.

Manuel Segade y Jorge Penadés en el espacio Alhacena del Museo Reina Sofía. Fotografía: Germán Saiz