El Museo de Bellas Artes de Bilbao reabrirá sus puertas con la exposición “La búsqueda del comienzo”, dedicada a quien fuera presidente del Real Patronato del Museo del Prado
El Museo del Prado se une al homenaje que se rendirá a la figura de Plácido Arango con la exposición La búsqueda del comienzo. Además de gran coleccionista y mecenas del arte, Arango fue Presidente del Real Patronato del Museo entre 2007 y 2012. La muestra se inaugurará el 5 de octubre en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, tras la culminación de su importante ampliación arquitectónica, diseñada por Norman Foster y Luis María Uriarte.
Plácido Arango fue presidente del Real Patronato del Museo del Prado entre 2007 y 2012. Su estrecha vinculación y su compromiso con la institución quedaron representados en sus generosas donaciones. En 2015 donó 26 obras maestras de su colección de arte antiguo, entre las que se incluyen piezas de un extraordinario elenco de artistas como Pedro de Campaña, Luis de Morales, Luis Tristán, Francisco de Zurbarán, Herrera el Mozo, Valdés Leal, Corrado Giaquinto y Francisco de Goya, entre otros. Esta donación y la realizada en 1991, compuesta por 80 grabados de la serie Caprichos de Goya, unió a Plácido Arango a la selecta nómina de quienes generosamente han contribuido a ampliar la calidad y representación histórica de las colecciones del Museo del Prado.
Con motivo de su reapertura, el museo de Bilbao volverá la mirada a sus orígenes para reconocer la decisiva contribución del coleccionismo privado a la formación y enriquecimiento de sus fondos a lo largo de más de un siglo de historia.
En este contexto se enmarca La búsqueda del comienzo, un homenaje a Plácido Arango, cuya trayectoria como coleccionista y mecenas inspira una iniciativa de largo recorrido que, durante los cuatro próximos años, revisitará su legado en las cinco primeras salas del Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Este reconocimiento a la aportación de Arango a numerosas colecciones públicas mediante donaciones, depósitos y préstamos de obras de arte ha suscitado una amplia adhesión al proyecto. Museos y colecciones de referencia en Europa y América participarán en el proyecto. De este modo, Bilbao se convertirá en el centro de un homenaje de alcance internacional a una de las figuras más significativas del coleccionismo contemporáneo.
El punto de partida del proyecto recoge y extiende la filosofía del legado del coleccionista gracias al generoso compromiso de cesión de obras por parte de sus hijos Plácido, Francisco y Maite Arango García-Urtiaga.
Agravitas. La ampliación de Foster y Uriarte para el Museo de Bilbao
Formado por tres edificios que reflejan distintas épocas de su historia, el Museo de Bellas Artes de Bilbao conserva una de las colecciones públicas de carácter enciclopédico más relevantes de España. Una colección que se originó a comienzos del siglo XX gracias al empeño compartido por la iniciativa pública y privada, que tiene como seña de identidad el hecho de que cerca de un 70 % de los fondos proceda de legados y donaciones.
Pintura, escultura, obra gráfica y audiovisual, diseño, arquitectura y artes aplicadas conviven en una cronología principal que va desde el siglo XIII hasta el XX, con una creciente presencia de obras del XXI y un foco especial en el arte vasco y en el diseño y la arquitectura. Entre los grandes nombres figuran Lucas Cranach el Viejo, Martin de Vos, El Greco, José de Ribera, Francisco de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo, Sofonisba Anguissola, Orazio Gentileschi, Francisco de Goya, Joaquín Sorolla, Mary Cassatt o Paul Gauguin. Los acompañan referentes del arte contemporáneo como Ignacio Zuloaga, Jorge Oteiza, Eduardo Chillida, Francis Bacon, Antoni Tàpies, Cristina Iglesias, Richard Serra, Susana Solano o Miquel Barceló.
Con la inauguración el 5 de octubre de su tercera arquitectura, Agravitas de Norman Foster y Luis María Uriarte, el museo se prepara para el futuro ampliando significativamente sus capacidades. Con un presupuesto de 48 millones de euros, la ampliación ha sumado 6.000 metros cuadrados y ha rehabilitado otros 8.000 metros cuadrados existentes. El elemento principal es la nueva galería, un espacio de 2.500 metros cuadrados y seis metros de altura que se asoma a una terraza exterior para mostrar escultura. Este espacio acogerá un ambicioso programa de exposiciones que será gestionado junto con la Fundación Bancaria BBK.
El primer hito del proyecto, el nuevo Atrio Arriaga -llamado a ser, en palabras de Foster, “el corazón del museo”-, fue presentado públicamente la semana pasada. Allí se exhibe ya la escultura Bilbao, de Richard Serra, que regresó al museo a través de la donación de los hijos de Plácido Arango, un gesto que perpetúa la generosidad con la que compartió su pasión por el arte.
La búsqueda del comienzo
En la recta final de su ampliación arquitectónica, el Museo de Bellas Artes de Bilbao ultima un programa inaugural que dará especial protagonismo a la colección. Un extenso corpus de obras que es, en gran medida, resultado de donaciones y depósitos de obras y colecciones de arte de origen privado.
Este reconocimiento se articulará en torno a la figura de Plácido Arango, cuya generosidad benefició a instituciones tan relevantes como el Metropolitan Museum de Nueva York, el Museo del Prado, el Museo de Bellas Artes de Bilbao y el Museo de Bellas Artes de Asturias, entre otras.
La iniciativa recibe su nombre, La búsqueda del comienzo, de un texto del escritor Octavio Paz (Ciudad de México, 1914-1988), compatriota y amigo personal de Arango. El título alude a una voluntad de búsqueda apasionada en la que terminan por converger el origen y el porvenir.
Con este espíritu de continuidad, más de cien obras de la colección Arango van a formar parte, hasta finales de 2030, de distintos itinerarios expositivos. Destaca un grupo excepcional de obras de arte español clásico, con autores como Pedro de Campaña, El Greco, Ribera, Zurbarán, Van der Hamen, Murillo, Antonio Pereda, Goya, Fortuny o Zuloaga. El arte moderno y contemporáneo conducirán también al arte español, esta vez acompañado por una visión más internacional gracias a los ejemplos de Kees van Dongen, Albert Gleizes, Joan Miró, Germaine Richier, Jean Dubuffet, Antoni Tàpies, Andy Warhol y John Chamberlain, entre otros.
La escultura monumental adquirirá protagonismo prolongando espacialmente el proyecto hasta las plazas de acceso al museo -con obras de Pablo Palazuelo y Cristina Iglesias-, el nuevo Atrio Arriaga -donde colgará el Homenaje a Calder de Eduardo Chillida- y la terraza de escultura al aire libre, que albergará una pieza de Anthony Caro.
A las excepcionales piezas cedidas ahora por la familia, y a las donadas en vida a museos y colecciones, se sumarán obras pertenecientes a otras colecciones e instituciones con las que Arango compartió amistad e intereses coleccionistas.
Entre las obras invitadas que formarán parte de la presentación del proyecto en octubre, destacan varios préstamos de museos y colecciones norteamericanos con los que tuvo especial relación. El Metropolitan Museum de Nueva York, del que fue patrono, cederá el lienzo Santa Catalina de Alejandría en prisión de Paolo Veronese.
Por su parte, el San Diego Museum of Art participará con la cesión del célebre Bodegón con membrillo, repollo, melón y pepino de Juan Sánchez Cotán, obra cumbre del inicio del género de la naturaleza muerta en el arte español, uno de los principales intereses coleccionistas de Arango. El Retrato de niña de Velázquez, prestado por la Hispanic Society de Nueva York, dará testimonio de los anhelos coleccionistas que quedaron sin cumplir.
Finalmente, otra obra que comparte la filosofía del proyecto será Esfera nº 1, de la artista venezolana Gego, procedente de la colección de Patricia Phelps de Cisneros, quien, además, ha comprometido su donación al Museo de Bellas Artes de Bilbao en memoria, precisamente, de su buen amigo Plácido Arango.







