El Museo del Prado ha finalizado la restauración de Pablo de Valladolid, una de las obras más admiradas de Diego Velázquez y «el cuadro más asombroso jamás pintado», según definió Manet, en el marco del programa de conservación de sus pinturas impulsado por la Fundación Iberdrola España como ‘miembro protector’ de su Programa de Restauraciones.
La actuación ha permitido devolver al lienzo su apariencia original mediante la recuperación de sus dimensiones iniciales y la restitución del delicado equilibrio entre la figura y el espacio que la rodea, un rasgo esencial para comprender la modernidad y la audacia del lenguaje pictórico del artista.
Además, la intervención ha determinado una revisión en profundidad de los estudios técnicos realizados hace una década, así como la aplicación de nuevas técnicas de análisis gracias a los equipos adquiridos por el Museo del Prado con Fondos Europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (2021‑2025).

En los últimos años, el Museo del Prado está desarrollando un amplio proyecto de restauración de varias obras de Diego Velázquez que no habían sido intervenidas desde la gran campaña realizada en la década de 1980. Este programa, que cuenta con el patrocinio de la Fundación Iberdrola España como ‘miembro protector’ de su Programa de Restauraciones, tiene como objetivo asegurar la conservación de los lienzos y devolverles, en la medida de lo posible, los valores estéticos y expresivos concebidos por el artista.
Pablo de Valladolid ha gozado de un prestigio singular entre artistas e historiadores del arte: «el cuadro más asombroso jamás pintado», según definió Manet.
Velázquez prescinde aquí de referencias arquitectónicas o paisajísticas y construye el espacio únicamente a partir del cuerpo del bufón, la sombra que proyecta y el aire que lo rodea. Esta solución, adelantada a su tiempo, convierte la figura en el eje absoluto de la composición y explica la intensa sensación de presencia y tridimensionalidad que transmite la obra.

Aunque el cuadro ha llegado hasta nuestros días en buen estado de conservación, presentaba intervenciones históricas que alteraban la relación entre la figura y su entorno, uno de sus valores más esenciales. Ya en el siglo XVIII, la escena fue ampliada mediante la adición de bandas de tela en ambos laterales y en el borde inferior, mientras que el borde superior se limitó a un desdoblamiento del perímetro claveteado al bastidor. A ello se sumaban repintes de intervenciones más recientes cuyos tonos, con el paso del tiempo, habían virado y afectaban al equilibrio cromático del conjunto.
La restauración actual ha tenido como uno de sus ejes principales la restitución de las dimensiones originales del lienzo. Para ello se ha optado por conservar las bandas añadidas, dado su interés histórico, ocultándolas bajo el nuevo marco mediante un sistema de cajeado interno. Esta solución no invasiva permite mostrar al público únicamente la superficie pintada por Velázquez, ofreciendo una visión muy cercana a la original.
La nueva radiografía realizada con equipos de última generación ha sido clave para establecer con precisión las dimensiones originales del retrato y analizar sus ampliaciones. Su estudio y tratamiento mediante el software Aracne han permitido determinar que las tres bandas cosidas al lienzo original proceden del mismo paño de tela y fueron añadidas en un único momento.

La aplicación de técnicas avanzadas de reflectografía infrarroja ha ampliado de manera notable el conocimiento del proceso creativo de Velázquez. Frente a los análisis previos, basados en una única longitud de onda, el uso de nuevas cámaras ha permitido estudiar más de una docena de rangos y ha revelado un dibujo subyacente realizado a pincel y a mano alzada, de gran espontaneidad y calidad, con múltiples correcciones y ajustes compositivos.
Estas técnicas han resultado igualmente fundamentales para la detección de repintes poniendo de manifiesto una reflectancia idéntica entre la pintura de los añadidos no originales y numerosos retoques presentes en la superficie original, que han sido eliminados durante la restauración.
Asimismo, la intervención ha permitido revisar los estudios de pigmentos realizados con anterioridad y confirmar que la imprimación del lienzo es muy clara y está compuesta mayoritariamente por blanco de plomo, una característica propia de este momento en la carrera de Velázquez, especialmente evidente en las obras realizadas para el Palacio del Buen Retiro.
El estudio de los pigmentos ha aportado también información relevante sobre los intensos negros del traje del bufón, obtenidos mediante una combinación de negro de humo y negro carbón, ambos de tonalidad azulada. Además, la similitud de las capas internas de los añadidos ha reforzado la hipótesis de que proceden del mismo paño de tela, y se ha constatado la presencia de algunos retoques modernos que han sido retirados en el curso de la restauración.

Para Jaime Alfonsín, presidente de la Fundación Iberdrola España: “El extraordinario trabajo realizado ha permitido devolver al lienzo el equilibrio espacial y visual concebido por Velázquez, al tiempo que los nuevos estudios técnicos aportan una mirada inédita sobre su proceso creativo”. Ha añadido que: “iniciativas como esta reflejan el valor del mecenazgo cultural como colaboración estable entre instituciones al servicio del interés general”. Asimismo, ha resaltado que: “ser miembro protector del Programa de Restauraciones del Museo del Prado supone para la Fundación Iberdrola España una responsabilidad y un orgullo, especialmente cuando los resultados contribuyen a que el público pueda disfrutar de las obras maestras como las del gran maestro de la pintura española Velázquez”. Por último, se ha referido al 125 aniversario del nacimiento de Iberdrola, y su amplio programa de actividades que van desde exposiciones de arte, festivales de música o muestras tecnológicas hasta eventos sociales.
Gracias a esta intervención, Pablo de Valladolid recupera plenamente su fuerza visual y conceptual, al tiempo que los nuevos estudios técnicos permiten profundizar de manera inédita en el proceso creativo de Velázquez, reafirmando el carácter extraordinariamente moderno y experimental de una de las grandes obras maestras del Siglo de Oro español.
125 años luz: un amplio calendario de propuestas para toda la sociedad
Este acuerdo forma parte del amplio y variado programa diseñado para 2026 con motivo del 125 aniversario del nacimiento de Iberdrola, que abarca desde exposiciones de arte, festivales de música o muestras tecnológicas hasta eventos sociales. Bajo el lema 125 años luz, la empresa pondrá en marcha iniciativas dirigidas a sus empleados, clientes, accionistas y al público en general para acercar su legado al conjunto de la sociedad y, sobre todo, trasladar su visión, sus perspectivas de futuro y su fuerte compromiso con las comunidades en las que desarrolla su actividad.







